En Nagorno-Karabaj, el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán deja heridas abiertas.

El presidente triunfante de Azerbaiyán dirige el desfile militar en la ciudad de Stepanakert, la región separatista de Nagorno-Karabaj que el ejército azerbaiyano ha capturado recientemente.

El comandante en jefe Ilham Aliyev, ayudó en el desfile de victoria de la semana pasada recorriendo la ciudad, que se ha convertido en un área desierta luego de que sus residentes armenios huyeran asustados tras la captura de las tropas azerbaiyanas.

Las tensiones étnicas entre los azerbaiyanos y los armenios no han disminuido a pesar de la captura de Nagorno-Karabaj por parte de Azerbaiyán. Los desplazamientos forzados, la propaganda y las décadas de hostilidades han dejado cicatrices muy profundas en ambas comunidades.

Según expertos y habitantes de la zona, las provocativas declaraciones de Aliyev relegan la posibilidad de un entendimiento pacífico en la región. Todo el territorio se ha transformado con la llegada de miles de azerbaiyanos que llegaron para recuperar las tierras que sus familias perdieron hace décadas, mientras que más de 100.000 armenios huyeron desde septiembre.

La situación ha generado un clima de incertidumbre y desesperanza en ambas partes, donde los recuerdos del doloroso exilio, la resistencia y el rencor siguen surgiendo en la vida diaria de la región.

Desde el gobierno azerbaiyano, quienes cada vez más controlan Nagorno-Karabaj, se invierten miles de millones de dólares para desarrollar la región y así representar un nuevo comienzo después de años de conflicto.

Sin embargo, nadie borra los recuerdos del doloroso exilio. Las heridas de este conflicto están muy lejos de cerrarse y las tensiones étnicas persisten aún, creando un halo tenebroso que aguarda la posibilidad de un nuevo estallido de violencia.

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SPANISH TRANSLATION:

El presidente triunfante de Azerbaiyán dirige el desfile militar en la ciudad de Stepanakert, la región separatista de Nagorno-Karabaj que el ejército azerbaiyano ha capturado recientemente.

El comandante en jefe Ilham Aliyev, ayudó en el desfile de victoria de la semana pasada recorriendo la ciudad, que se ha convertido en un área desierta luego de que sus residentes armenios huyeran asustados tras la captura de las tropas azerbaiyanas.

Las tensiones étnicas entre los azerbaiyanos y los armenios no han disminuido a pesar de la captura de Nagorno-Karabaj por parte de Azerbaiyán. Los desplazamientos forzados, la propaganda y las décadas de hostilidades han dejado cicatrices muy profundas en ambas comunidades.

Según expertos y habitantes de la zona, las provocativas declaraciones de Aliyev relegan la posibilidad de un entendimiento pacífico en la región. Todo el territorio se ha transformado con la llegada de miles de azerbaiyanos que llegaron para recuperar las tierras que sus familias perdieron hace décadas, mientras que más de 100.000 armenios huyeron desde septiembre.

La situación ha generado un clima de incertidumbre y desesperanza en ambas partes, donde los recuerdos del doloroso exilio, la resistencia y el rencor siguen surgiendo en la vida diaria de la región.

Desde el gobierno azerbaiyano, quienes cada vez más controlan Nagorno-Karabaj, se invierten miles de millones de dólares para desarrollar la región y así representar un nuevo comienzo después de años de conflicto.

Sin embargo, nadie borra los recuerdos del doloroso exilio. Las heridas de este conflicto están muy lejos de cerrarse y las tensiones étnicas persisten aún, creando un halo tenebroso que aguarda la posibilidad de un nuevo estallido de violencia.

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