Visionarios, a lo largo de esta evolución e innovación descontrolada y totalmente fuera de contexto si tenemos presente el espacio-tiempo en el que se ha producido, nos hemos encontrados con grandes visionarios que, desde lo “divino hasta lo humano” nos han contado cómo sería el futuro.
George Orwell nos auguraba un futuro dirigido por “el gran hermano” presente en todo momento, hábito y costumbre así como cada uno de nuestros hábitos y líder indiscutible de “dirección y norte”. Al igual que hoy Google nos sitúa ante el ciclo de la relevancia y la influencia y ésta – para variar- no es posible sin la calidad en aumento como baluarte fundamental, Orwell nos pintaba un futuro en el que el ojo que todo lo mira y todo lo ve mostraba una civilización alienada y dirigida.
Otro de nuestros grandes visionarios para analizar el futuro de esta nueva, imparable e ilimitada red social en la nube, en la que nos adentramos, lo encontramos en el Best Seller ¿Quien se ha llevado mi queso?, donde antes incluso de la debacle, ya nos preparaba para buscar un nuevo orden social, una nueva forma de vida.
Las personas se tornan eficientes no en la medida en la que son parte activa de la construcción o sí, pero no como ejecutores, sino como constructores de nuevas opiniones. Estamos viviendo por lo que se denomina la “red de las cosas”; dispositivos, tablets, aplicaciones, TV, música, vídeo, interactúan conformando el entramado donde la exposición de la persona a través de su capacidad para genera calidad, es lo único relevante y rescatable de los seres humanos, según cisco, la relación entre las cosas conectadas y las personas conectadas, será de 6 a 1 en un futuro menor a una década.
No es muy complejo imaginar el siguiente paso, donde los sensores sean capaces de recoger datos, analizarlos y transmitir acciones, no en vano ya se están utilizando para medir la salud de los animales en la ganadería o para ser integrados en el ámbito de la mejora en la calidad de la salud.
No son pocas las iniciativas que han logrado utilizar y conectar las redes sociales al amparo de la medición con sensores del estado de ánimo y su incidencia directa en los hábitos de consumo, información de gran relevancia para las máquinas que será explotada sin ninguna duda en la búsqueda permanente de las nuevas oportunidades.
Una sociedad 2.0 que aún está en pañales, acostumbrándose a la caída progresiva de los imperios de las civilizaciones capitalistas y los sistemas neoliberales, pero que encuentra en las nuevas tecnologías las herramientas perfectas para dar un salto más en la escala de desarrollo que, como seres humanos es lo que más nos ha faltado desarrollo, apertura, aprendizaje permanente, eficiencia.
Un poco más de acción activa como parte de la necesidad de incluir a la productividad en nuestra forma de vida y sin duda, el futuro predice nuevas formas de lograr cosas siempre en evolución, un poco menos de pan y circo y un poco más de emprendimiento.
De la mano del futuro de las nuevas tecnologías irán los nuevos seres humanos… es irremediable, la integración es parte del futuro.
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